Informe anual 2025-2026

• 10 11 • Frente a la incertidumbre que plantea el mundo, y frente a la ansiedad, impotencia y desesperanza que esta genera en nuestra sociedad, la misión universitaria debe ser una que afirme con criterio y sabiduría, pero también con alegría y jovialidad, que mejorar el mundo es posible cuando colaboramos poniendo a las personas en el centro, construyendo pensamiento crítico y creando alternativas concretas para dar solución a los problemas cotidianos que vulneran a las mayorías de nuestra sociedad. No tengo duda de que cada una de las funciones que se desempeñan en nuestra casa de estudios son sustantivas para la construcción de un mundo más digno y justo. Por eso, todas y cada una de las acciones y logros recuperados en el presente informe de labores abona a renovar nuestros votos por la esperanza, caminando hacia ella no desde la ingenuidad del optimismo superficial, sino desde la profundidad de una espiritualidad ignaciana que nos invita a contemplar el mundo y sus clamores, y a responder ante ellos desde el modo de proceder evangélico. Por eso, aprovecho esta oportunidad para presentar a la comunidad universitaria y a la sociedad en general los modos en los que la IBERO Puebla ha caminado en el último año en favor de las necesidades de nuestro contexto, entendiendo en todo momento la excelencia académica como pertinencia social, y esforzándonos continuamente por innovar en la educación y en la investigación; todo ello, en el marco de un mundo que exige nuevas formas de encargarnos de los desafíos sociales, económicos y ambientales. Hace un año, con motivo de mi toma de protesta como Rector, recuperé las palabras que el papa Francisco compartió en una reunión con rectores de universidades de América Latina. La esperanza, dijo, debe organizarse y no solo proclamarse, y para ello hay que disponer de nuestra cabeza, nuestro corazón y nuestras manos. La información presentada a continuación, así como los testimonios y mensajes que la retroalimentan, son expresión de este trinomio que nos obsequió el papa Francisco para organizar la esperanza. La IBERO Puebla, como universidad confiada a la Compañía de Jesús, es un lugar privilegiado para utilizar el razonamiento, la compasión y la práctica en un proceso continuo de praxis para la formación profesional de excelencia y la incidencia social pertinente, en donde las labores sustantivas de formación, investigación y vinculación se colocan al servicio de los demás. Prospectiva de futuro Es imposible plasmar en apenas unos minutos la labor de tantos equipos de trabajo que día con día construyen un mundo mejor desde la Universidad. Mirar con detenimiento cada una de las actividades reportadas en el informe y cada uno de los logros obtenidos en el último año me genera un profundo sentido de consolación, en donde se hace evidente la presencia de Dios, Padre Bueno, en nuestra Universidad, y donde caminar acompañadas y acompañados para la construcción de Su Reino hace más sentido que nunca. El camino, sin embargo, es arduo. Los desafíos de la realidad y las nuevas tendencias generacionales y educativas avanzan a ritmos agitados, y exigen de la universidad una capacidad de innovación superior que nos convoca La misión universitaria debe ser una que afirme con criterio y sabiduría, pero también con alegría y jovialidad, que mejorar el mundo es posible cuando colaboramos poniendo a las personas en el centro. Inauguración de la edición 2026 de IBEROMUN.

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