Rúbricas 12

60 DE LO CÓNCAVO Y LO CONVEXO Sara Paola Mateos Gutiérrez Egresada de la licenciatura en Literatura y Filosofía de la Universidad Iberoamericana Puebla, Sara Paola Mateos obtuvo en 2015 la beca de creación literaria del PECDA dentro de la categoría "Jóvenes creadores: cuento". Ha publicado en las revistas Contratiempo, Cuaderno de hojarasca, Crítica y en el suplemento digital Consultario. Actualmente imparte clases en la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza. I. Concomitancia Que cada ciudad tiene, en algún punto, su reflejo contrario, es cosa conocida por ensayistas y uno que otro escritor que se lanza a descubrir aquellas “invisibles”. Por lo general, se acepta su existencia siempre y cuando se cumpla la ley que prohíbe su concurrencia en el mismo lugar al mismo tiempo. Sin embargo, he aquí un hecho insólito del que tuve noticia: un suicidio fue, a la vez, un homicidio. Un hombre loco, se dice, quiso efectuar el acto más cuerdo de su vida, pensando en una lógica causal del sufrimiento: acabar con él matándose. Y he aquí a un psicólogo, cuya locuacidad desembocó en una locura inexplicable. Tras una sesión de más de dos horas empujó a su paciente indeciso que se debatía en el marco de la ventana del consultorio en un sexto piso. Seguramente, algunos afirmarán que el psicólogo lo hizo porque no soportaba ser un cornudo, lo cual vendría a defender su cordura, y, al mismo tiempo, reafirmar su locura, al permitir condenarse por tan poco. Pero yo, único asistente al funeral de ambos, absorbiendo el mismo aire polvoso, oyendo la misma podredumbre de huesos, acaso como otro intento frustrado de hombre, sostengo que el paciente y el psicólogo eran uno mismo, es sólo que las dos posibilidades, provenientes de ciudades opuestas, se tocaron sin quererlo. Como es de suponer, no pudieron coexistir. Fotografía: Intervención sobre original de freepik

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