Rúbricas 11

Rúbricas XI Ciencias de la Salud en la Ibero Puebla 21 Las consecuencias positivas y negativas El manejo de las consecuencias positivas y negativas permite al niño aprender, poco a poco, la necesidad de asumir responsabilidad por sus actos, explicando aquellas positivas (privilegios) o negativas (pérdidas) que él ha decidido como resultado de romper las reglas. En conclusión, los padres y maestros no son seres castigadores, sino una red de apoyo. Las consecuencias positivas no solamente tienen el efecto de motivar, sino de proveer la información de que el comportamiento llevado a cabo es el que propicia una convivencia armónica entre los miembros del grupo. Estructurar y organizar, en términos generales, facilitan establecer rutinas en la casa o en la escuela, y le permitirán al niño tener autocontrol. Establecer prioridades en los cambios de comportamiento disminuye la posibilidad de pretender modificar de inmediato todas y cada una de las conductas inadecuadas del niño, y sentirnos abrumados, lo que generará un rotundo fracaso. Definir las conductas deseadas a través de la descripción de lo que se espera que el niño realice es muy importante, por ejemplo, pídale: “Camina por el pasillo” vs. “No corras por el pasillos”. Si aplica una medida correctiva ante conductas negativas, alterne con el reconocimiento de conductas apropiadas, de otra manera obtendrá como resultado, enojo y desesperanza en el niño. Piense muy bien las medidas que promete aplicar ante las conductas negativas del niño, ya que de no hacerlo, usted se resta autoridad y obtendrá como resultado: • El niño se portará mal, cuando usted no esté presente • Ante su presencia pueden desarrollarse reacciones de temor en su hijo, aunado a conductas desagradables que se irán incrementando paulatinamente. Una rara combinación de conductas retadoras y temerosas • Un niño miedoso se vuelve más errático y cometerá más acciones que a usted le desagradan • Algunos niños, no todos, generan un sentimiento de desprecio hacia la persona que aplica las medidas correctivas • Se incrementan las respuestas agresivas del niño, si el adulto ha enseñado que agrediendo se arreglan las cosas. Un ejemplo de ello es que los padres golpeadores han sido hijos golpeados • El padre se siente culpable y, para reparar el daño, cede. El resultado es una educación inconsistente • El castigo es una técnica para hacer que disminuya una conducta, no la aplique como consecuencia de las conductas apropiadas de su hijo. Por ejemplo, regañarlo cuando hace la tarea, cuando lo que quiere es que incremente ese buen hábito. Busque el mínimo acierto en el trabajo de su hijo y hágale saber lo bien que lo hace, de esta forma estará recompensando, con su atención, lo que realmente desea incrementar en el comportamiento del niño • Para que su hijo interiorice las conductas deseadas (tenga buenos hábitos) durante las primeras dos o tres semanas del programa hágale saber que lo hace bien, cada vez que así lo haga. Para mantener estos buenos comportamientos, espacie muy lentamente los reconocimientos; el lunes es el día del reconocimiento, el martes no, el miércoles sí, el jueves no, el viernes sí, el sábado no. La siguiente semana: lunes sí, martes y miércoles no, etc. No sea predecible para su hijo. Ser un miembro de las redes de apoyo requiere de estrategias tan constantes como cuando se tiene la rutina de acudir al gimnasio.

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