Rúbricas 12

64 Con frecuencia, en la literatura sobre el pensamiento latinoamericano y, particularmente sobre “pensamientos autóctonos”, se trata de caracterizar al pensamiento con un adjetivo que lo describa geográfica o étnicamente. Así, por ejemplo, encontramos la llamada filosofía náhuatl, la filosofía andina o la filosofía latinoamericana. Ante esta forma de localizar pensamientos es pertinente preguntarse por la legitimidad del sustantivo filosofía que es calificado por lo autóctono de un tipo de saber y no por el contenido de sus cuestionamientos; dicho de otra forma, es importante preguntarnos por la filosoficidad de los pensamientos autóctonos que se autonombran como filosóficos. Así, el problema lo delimitaremos en el siglo XX, en torno a lo problemático que ha resultado el concepto filosofía para los saberes no-occidentales. El punto de partida es que la filosofía, de tradición profundamente europea, es presentada como la disciplina portadora de un pensamiento legítimo con autoridad para poner en cuestión cualquier tema. Es por esto que, dependiendo de la temática de los cuestionamientos, la filosofía mediante coyunturas particulares ha adoptado un número muy amplio de adjetivos que remiten a la problemática de la que se trate, v.g.: Filosofía de la educación. La aporía de esta situación surge cuando los saberes que no tienen propiamente una tradición europea o no responden a características de un pensamiento moderno utilizan categorías no-occidentales para argumentar acerca de la realidad y se quieren inscribir dentro de una tradición de pensamiento llamado filosófico. Esta aporía será discutida a partir de la propuesta de Rehinart Koselleck para indagar sobre la veta política de tal problema. La teoría de los estratos temporales de Koselleck, que se enmarca en su propuesta teórica de la Historia Conceptual (Begriffsgeschichte), nos es útil como punto de partida para sostener que existe un debate político en torno a la definición de lo que es la filosofía dentro del contexto de los saberes no occidentales. El problema, que a primera vista es conceptual, se resolvería remitiéndonos al concepto de filosofía y contrastándolo con la realidad en la que se quiere aplicar, se torna político cuando aquello que se impugna es que los saberes no occidentales también pueden autodenominarse con ese término, generándose disenso con la concepción tradicional occidental de filosofía. Se expondrá la teoría de los estratos temporales para enfatizar qué entiende Koselleck por concepto. Posteriormente se explicitará la problematización histórica del concepto filosofía, que consiste en considerarlo como una estructura temporal con una dimensión semántica y otra pragmática. Una vez explicitada tal teoría se realizará un ejercicio de implementación en torno al concepto de filosofía para, finalmente, presentar el disenso político-conceptual que tiene como objeto legitimar su saber como filosófico. Koselleck (1967) plantea distinguir palabra de concepto. La palabra remite invariablemente a lo significado, el significado de ésta se alimenta del contexto, así la palabra se convierte en concepto cuando el significado de la palabra depende del contexto en el que se usa; por lo tanto, debido a las propiedades cambiantes de los contextos un concepto siempre será polisémico. Tomando en cuenta lo anterior es importante señalar la siguiente afirmación que realiza este autor: “En la historia de un concepto, no sólo se desplaza el significado de una palabra, sino que cambia la composición y las referencias de todo el contexto entero que ha ido a parar a la palabra”(Koselleck, 1967: 86 citado por Abellán, 2007: 2018). De esta manera, el concepto nos lleva a prestar atención a la multiplicidad de sentidos político-sociales del concepto, en buena parte porque nos conduce a atender el contexto en que se construye el debate político que dota de contenido al concepto filosofía. Los contextos que hacen que los conceptos sean polisémicos son expresados por Koselleck mediante la metáfora de los estratos del tiempo. Con dicha metáfora el autor recurre al término prestado de la geología con la utilidad de poder “separar analíticamente diferentes niveles temporales en los que se mueven las personas, se desarrollan los acontecimientos o se averiguan sus presupuestos de larga duración”(Koselleck, La distinción entre palabra y concepto “En la historia de un concepto, no sólo se desplaza el significado de una palabra, sino que cambia la composición y las referencias de todo el contexto entero que ha ido a parar a la palabra” Koselleck, 1967 Erick Fernando Ramírez Medina. El modelo pedagógico ignaciano en la práctica docente universitaria. Diagnóstico de aplicación. México: Universidad Iberoamericana Puebla. + DEL AUTOR

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