Primer informe del Programa Universitario en Migraciones

5 Primer Informe del Programa Universitario de Migraciones Siguiendo a Kramer y Jeffrey en su artículo de 2025 del Pew Research Center, se estima que 2.8 millones de personas indocumentadas residían en California en 2007; para el 2024, eran 1.8 millones.5 Aunque hubo una disminución en la población migrante registrada, todas y todos ellos pagaron impuestos y servicios, sin recibir beneficios como el seguro social o el Medicare, entre otros programas. Esto representa aproximadamente el 8% de la fuerza laboral del estado. En sectores como la agricultura, más del 26% de los trabajadores son indocumentados, y el 61% son inmigrantes en general. Estos datos revelan que las y los migrantes no solo son esenciales para el funcionamiento de sectores clave, sino que también contribuyen activamente al crecimiento económico y a la estabilidad fiscal del estado, según datos del artículo antes mencionado. En resumen, la migración laboral desde México hacia Estados Unidos, lejos de ser un fenómeno marginal, ha sido y sigue siendo una pieza central del desarrollo económico estadounidense; sin embargo, se les rechaza y criminaliza. Esto solo se puede explicar cuando se percibe a los migrantes como inferiores, dentro de un engranaje capitalista, con visión racista o como moneda de cambio para negociar aranceles con el fin de imponer beneficios económicos unilaterales, como lo ha hecho Trump con México en su segundo mandato. Las políticas migratorias de Estados Unidos han adoptado, especialmente en los últimos años, un enfoque cada vez más punitivo y disuasorio, basado en tres pilares principales: campañas mediáticas, endurecimiento legislativo y militarización de la frontera. Mientras que en México la migración irregular se considera solamente una falta administrativa, en Estados Unidos es tratada como un delito federal, lo que permite justificar detenciones, deportaciones, encadenamientos y encarcelamientos masivos. Desde el discurso oficial, se ha promovido la idea de que las personas migrantes representan una amenaza: se les acusa de “robar empleos”, “cometer delitos” o “poner en riesgo la seguridad nacional”. Aunque existen casos aislados de personas migrantes involucradas en actividades delictivas, la evidencia empírica demuestra que los índices de criminalidad entre migrantes son más bajos que entre la población nativa (Olivarría, 2023).6 La mayoría de los migrantes, es importante reiterar, hacen trabajos precarios y esenciales que muchos ciudadanos estadounidenses no están dispuestos a asumir. En la actual administración de Donald Trump (2025-2029), las políticas antinmigrantes restrictivas y de criminalización se han intensificado. Aunque debemos reconocer que, de una manera más velada, ya existían políticas de deportación masiva en la era de los presidentes Biden y Obama que criminalizaban a migrantes, hoy vemos que son más crueles y virulentas y con amplia difusión mediática, lo que genera un trauma colectivo en 5 Kramer, Stephanie y Jeffrey S. Passel. (2025, Agosto 21). https://www.pewresearch.org/shortreads/2025/08/21/key-findings-about-us-immigrants/ 6 Olivarría, Rafael (2023). “Cuidado con la narrativa desinformante que relaciona migración con aumento de la criminalidad en Estados Unidos: los inmigrantes tienen menor tasa de encarcelamiento, según estudios”. https://factchequeado.com/teexplicamos/20230926/inmigracion-criminalidad-datos-contexto/

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY4MjU3