Informe anual 2025-2026

• 38 39 • Mensaje del Mtro. José Enrique Ríos Vergara Director general de Administración y Finanzas Vivimos tiempos que nos cuestionan profundamente. Tiempos de incertidumbre, de desigualdad, de crisis ambientales, pero también de esperanza. Y es precisamente en estos tiempos donde la educación cobra su sentido más profundo. En la IBERO Puebla no formamos únicamente profesionistas: formamos personas. Personas con corazón, con conciencia, con compromiso. Personas capaces de mirar la realidad de frente y atreverse a transformarla. Esa es nuestra esencia y nuestra misión. Y esa es la herencia viva de la espiritualidad ignaciana y de la Compañía de Jesús. ¿Por qué apostamos por la formación integral? Primero: Porque la realidad nos llama. Segundo: Porque cada persona importa. Tercero: Porque nuestra misión como universidad jesuita nos lo exige. Cuarto: Porque la formación no se limita al salón de clases. ¿Cómo contribuimos al impacto positivo en la realidad? Incidiendo para que la formación no se quede dentro del campus; no puede ni debe hacerlo. Por el contrario: buscamos que cada egresado sea un agente de cambio. Nuestra meta es clara y ambiciosa: que nuestros estudiantes hayan vivido experiencias de inmersión en la realidad. Que hayan sentido en carne propia las necesidades, los retos y las esperanzas de las comunidades. Y que, al egresar, lleven consigo no solo un título profesional sino un sentido de vida orientado al bien común. Investigamos para transformar Nuestros planes de estudio son innovadores, pertinentes, flexibles y están profundamente articulados con la realidad. Las investigaciones que realizamos no se quedan en anaqueles: generan conocimiento que sirve y cambia vidas. La inclusión no es un discurso, es una práctica, como lo demuestra el Programa lntercultural de Vida Universitaria Pedro Arrupe, SJ, mediante el cual abrimos las puertas de la universidad a jóvenes de comunidades originarias de la región Sur-Sureste del país. Jóvenes con una riqueza cultural inmensa. Jóvenes que muchas veces enfrentaron barreras que parecían insalvables. Y hoy están aquí. Aprendiendo. Creciendo. Soñando. Formulando proyectos de incidencia para sus propias comunidades de origen. Promovemos que devuelvan lo que reciben multiplicado. Asimismo, cuidamos nuestra casa común. Porque no hay formación integral sin conciencia ecológica. Fortalecemos estrategias de formación, investigación e intervención orientadas a disminuir el deterioro ambiental y el impacto del cambio climático. Lo hacemos desde la ética del cuidado. Desde modelos de autogestión colectiva. Desde el diálogo entre saberes humanísticos, científicos, populares y tradicionales. Porque este planeta es la casa de todas y todos. Y cuidarla es un acto de justicia intergeneracional. Siguiendo el ejemplo de san Ignacio de Loyola buscamos siempre “en todo amar y servir”. Nuestra meta es clara y ambiciosa: que nuestros estudiantes hayan vivido experiencias de inmersión en la realidad. Que hayan sentido en carne propia las necesidades, los retos y las esperanzas de las comunidades. Y que, al egresar, lleven consigo no solo un título profesional sino un sentido de vida orientado al bien común.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY4MjU3