Rúbricas 16

58 En una nota publicada por el diario La Verdad de Tamaulipas, el 9 de noviembre de 2020, se aseguraba: “en este ciclo escolar, 93mil 208 estudiantes de instituciones de educación superior causaron baja temporal o definitiva, de acuerdo con datos de la Dirección General de Educación Superior Universitaria e Intercultural (dgesu) de la Subsecretaría de Educación Superior” (Agencias OnLine). Y en párrafos subsecuentes se señalaban múltiples causas: En entrevista (Carmen Rodríguez Armenta, titular de la dgesu), destacó que a estas alturas de la pandemia todavía dos de cada 10 universitarios (21 %) tienen insuficiencia de infraestructura tecnológica para seguir sus clases a distancia. “La diferencia de la estrategia en educación básica que tiene que ver con la televisión es que en la educación superior se requiere de la utilización de tecnologías de la información y la comunicación”, manifestó (Agencias OnLine). Puebla llegó a albergarmás de 486 universidades en 2017 (cfr. Islas, OnLine), se había transformado en una ciudad para el estudio a la que acudían alumnos de todos los rincones del país. ¿Qué queda hacer?, ¿qué se está implementando? La Secretaría de Educación Pública, en su Boletín 316, del 8 de diciembre, se refiere a las necesidades de docentes cercanos a las comunidades escolares, de la puesta enmarcha de un “Seminario de Capacitación en Habilidades Digitales” para los profesores y de la “Realidad aumentada para Ludificar”, entre las propuestas más sobresalientes en este intento por responder de manera adecuada a las demandas virtuales de la educación. Y entre los recursos infaltables que habrán de emplear, que ya las universidades, las academias independientes utilizan, se encuentran los libros virtuales... Un tópico aparte, la piedra de toque que a muchos nos moviliza, nos tironea, apela a nuestro interés desde las más diversas áreas. Para variar, el adelantado Umberto Eco ya hacía estimados sobre la inminente llegada de este paso y en Los libros no desaparecerán quebró dos o tres lanzas por este formato fundamental para el saber. En 1992, Bruce Sterling, el teórico del cyberpunk, aseguraba en charlas privadas, fuera de conlaredo, que la virtualización de los libros sólo generaría un ansia de posesión del objeto, que la cosa funcionaría semejante a los primeros días de la radio: la difusión de las canciones haría al escucha sentir la necesidad de adquirir el disco... Tiempos analógicos... En 2011, en ocasión de otro encuentro de Ciencia Ficción auspiciado por la uabc, esta vez en Tijuana, Bruce Sterling reconoció que el paradigma no se seguía ni cabal, ni mínimamente; a los usuarios les bastaba el libro electrónico... Y eso es fácilmente colegible en la vida diaria: quienes adquieren libros virtuales rara vez llegan a sentir la necesidad coleccionista... depende del cuidado del libro, de su concepción como objeto artístico, o de la accesibilidad... Lo cierto es que leer en el celular, en el Kindle o la PC se ha vuelto una costumbre digna de aplaudirse. Lo terrible llega por otro rubro, como casi todo lo virtual. “Info must be free”, la información debe ser libre, era una de las frases de batalla del inicial cyberpunk... Bruce Sterling lo puso en práctica

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